viernes, 19 de diciembre de 2025

La manta amarilla

"La manta amarilla" es una jota propia de Ahigal que destaca por la sencillez de su danza y la singularidad de su letra. Fue recogida a mediados del siglo XX por Manuel García Matos, el musicólogo y folklorista extremeño, quien la incluyó en sus recopilaciones de danzas de Extremadura, señalando que era una jota única y propia del municipio de Ahigal.


Gracias a sus investigaciones hoy disponemos de una referencia documental sólida que asegura su pertenencia al patrimonio cultural inmaterial de Ahigal.
García Matos recogió estribillo y una estrofa de la manta amarilla, las demás estrofas han sido recopiladas a partir de las interpretaciones que nos legaron nuestros antepasados.


La jota de Ahigal "La manta amarilla" es una de las varias jotas que conforman el repertorio local. Cada una de estas piezas contribuye a la cultura popular de Ahigal, formando un mosaico de expresiones musicales y festivas que identifican al pueblo y lo distinguen dentro del folclore extremeño.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Conversando con Luis Gil

Luis Gil Paniagua, nacido en Ahigal el 27/05/1947, nuestro maestro de bailes, a quien le debemos que hoy en día se conserven las danzas que aprendió de sus antecesores, que con la friolera de 78 años aún brinca como nadie cuando de bailar la jota se trata.



martes, 9 de diciembre de 2025

Conversando con Loreto

Loreto Galindo, nacido el 27 julio 1948 en Ahigal, nuestro querido tamborilero, es ampliamente reconocido en el mundo del folclore por la maestría con la que hace cantar a la flauta y vibrar al tamboril, llenando cada celebración de alma, ritmo y tradición.
Conversamos con él en noviembre de 2025.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Conversando con tío Miguel

Hoy charlamos con Miguel Plata Paniagua, nacido en 1930. A tío Miguel le ha gustado siempre mucho leer, los últimos libros que ha leído han sido novelas históricas, aunque siempre ha disfrutado leyendo y recitando poesía, sobre todo de Gabriel y Galán, y también algún poema que aprendió por su padre, el abuelo Germán al que le gustaban mucho la revista de Los promotores.


La jota de Ahigal "La manta amarilla"

Introducción
La jota es uno de los bailes más extendidos en la península ibérica, con múltiples variantes locales. En Ahigal encontramos varias jotas propias, entre ellas la llamada Jota de Ahigal o la Manta Amarilla, que destaca por la sencillez de su danza y la singularidad de su letra.

Recogida por Manuel García Matos
El musicólogo y folclorista extremeño Manuel García Matos (1912–1974) incluyó esta jota en sus recopilaciones de danzas populares de Extremadura, destacando su carácter propio de Ahigal.
Él mismo señaló que la consideraba de Ahigal porque, aunque las jotas suelen presentar pequeñas variaciones en su letra según la localidad, esta jota en concreto no la encontró en ningún otro lugar. Gracias a sus investigaciones, hoy disponemos de una referencia documental sólida que asegura su pertenencia al patrimonio inmaterial de Ahigal.
Fuente: Manuel García Matos, Danzas populares de España. Extremadura, Madrid: Sección Femenina de FET y de las JONS, 1964.

Características de la danza
  • Sencillez coreográfica: pasos y movimientos accesibles, pensados para la participación comunitaria en fiestas.
  • Instrumentación tradicional: se acompaña principalmente con pandereta o pandero; suponemos que se tocaba con pandero a falta de tamborilero, lo que marcaba el ritmo y subrayaba el carácter festivo.
  • Carácter colectivo: se interpreta en reuniones festivas, con un fuerte componente social y comunitario.

Significado cultural
La jota ahigaleña "La manta amarilla" es una de las varias jotas que conforman el repertorio local. Cada una de estas piezas contribuye a la cultura popular de Ahigal, formando un mosaico de expresiones musicales y festivas que identifican al pueblo y lo distinguen dentro del folklore extremeño. 
Este post abre la colección con la Manta Amarilla, pero en próximos entregas se recogerán otras jotas y cantos que completan el rico panorama sonoro de Ahigal.

Las jotas de Ahigal: un baile que habla al corazón

Las jotas que se bailan en Ahigal tienen una particularidad que las distingue: su música. 
En ellas, el alma del baile se encuentra en el sonido único de la flauta y el tamboril, por lo que el tamborilero se convierte en el guardián del ritmo, un pilar esencial de esta tradición. En Ahigal el canto no forma parte de la danza, y es la melodía de la flauta y el tamboril la que guía cada movimiento.

Los pasos de la jota mantienen una estructura común, compuesta por varias fases que dan forma a la danza: la entrada, el paseíllo, la patilla y el cruce. Entre cada uno de estos momentos, se da una vuelta completa, marcando el paso de una fase a la siguiente.
Además, es importante notar que los movimientos de los hombres y las mujeres varían: las mujeres comienzan sus pasos con la pierna derecha, mientras que los hombres lo hacen con la izquierda, lo que otorga una armonía sutil y equilibrada a la danza.

La entrada: el inicio del ritmo
La entrada es el primer susurro del baile. Aquí, sólo el sonido profundo del tamboril se escucha, marcando el compás con firmeza. Los bailarines se colocan en parejas, con los hombres alineados en una fila y las mujeres en la otra, cara a cara. En el momento en que el tamborilero da un golpe más fuerte, la danza comienza: las mujeres avanzan tres pasos hacia la derecha y los hombres hacia la izquierda. La cadencia es clara y precisa: uno, dos, tres, y en el cuarto paso, se levanta el pie. Los hombres levantan el izquierdo, mientras las mujeres lo hacen con el derecho, sin subirlo más allá de la rodilla, alcanzando una altura que queda entre el tobillo y la rodilla. Repetirán este movimiento hasta que el sonido de la flauta indique el momento de dar una vuelta completa, cambiando de paso.

El paseíllo: el vals que fluye con la canción
El paseíllo es un paso suave y elegante, un vals que se ejecuta durante la estrofa de la canción. Los bailarines permanecen en su lugar en los dos primeros movimientos, elevando ligeramente los talones, alternando un pie tras otro, hasta que, con el tercer paso, se inicia el deslizamiento hacia un lado. Se repite el paso de vals, para luego regresar al lugar de partida. Al concluir la estrofa, los bailarines dan una vuelta completa para cambiar nuevamente de paso.

La patilla: un salto con ritmo 
La patilla es un movimiento lleno de energía y ritmo. En ella, cada salto se realiza alternando el pie. Se comienza con un golpe del pie, luego un paso hacia atrás, y después de contar hasta cuatro, se realiza un nuevo golpe con el otro pie. Este movimiento, que sigue el estribillo de la jota, está acompañado por el tamboril y la flauta. Al terminarse, se da una vuelta completa.

El cruce: el encuentro de las almas
El cruce es un paso que puede realizarse lateralmente o por la espalda. Como su nombre indica, es el momento en que los bailarines intercambian posiciones, cruzando sus pasos. Los pies siguen la cadencia del vals, pero aquí, se dan en puntillas, cruzando los pies mientras se ejecuta el movimiento.

Los brazos: el acompañamiento del movimiento
Los brazos son la extensión natural de cada paso, acompañando el movimiento con gracia y elegancia. Durante la entrada, un brazo se dobla por el codo, con la mano a la altura de los ojos, mientras que el brazo izquierdo permanece estirado, acompañando el caminar con suavidad. En el paseíllo, los brazos se mueven alternadamente, como si fueran los de una costurera que va y viene. En las vueltas, ambos brazos se mantienen elevados, doblados a la altura de los codos. 
Durante la patilla, los brazos siguen el ritmo de las piernas: si se golpea con el pie derecho, el brazo derecho baja de forma perpendicular a la pierna, y lo mismo ocurre con el pie izquierdo. En los cruces, los brazos continúan su danza con la misma elegancia, manteniendo el mismo movimiento de las vueltas.


Con esta descripción, hemos recorrido cada paso de una jota que, más que un baile, es una conversación entre cuerpo y música, entre tradición y emoción. Ahora que conocemos su estructura, podemos empezar a sumergirnos en el proceso de baile de cada jota, donde cada movimiento se convierte en una obra de arte viva.